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California: más allá de Clinton-Trump, el voto por la mariguana

7 de noviembre de 2016.

LOS ÁNGELES.- Dentro de una bodega ubicada en Boyle Heights, un vecindario latino de clase media baja al este de Los Ángeles, un grupo de hombres trabaja afanosamente en la remodelación de un edificio que pronto se convertirá en un moderno y sofisticado dispensario de mariguana para uso medicinal.

El propietario del negocio dice que su empresa ha invertido una cuantiosa suma para tener una instalación de vanguardia, que contará con un avanzado sistema de iluminación y clima, monitoreo digitalizado de las plantas y estricto control de calidad.

“Los Ángeles es el mercado mundial más grande para la mariguana”, dice el empresario de unos 30 años de edad, que pide no ser identificado por la falta de certezas y riesgos que aún caracterizan a los negocios de cannabis medicinal en la ciudad. “Por ahora tenemos un negocio muy sano en términos de ingreso, pero estamos proyectando que haremos muchísimo más dinero a partir de 2018”.

El empresario está preparándose para entrarle al “green rush”, como le llaman a lo que se prevé será una gran afluencia de dinero si la Propuesta 64, que legalizaría el consumo de mariguana para uso recreativo, es aprobada por los votantes de California en las elecciones del próximo 8 de noviembre.

La Propuesta 64

Actualmente, cuatro estados (Colorado, Oregon, Washington y Alaska) permiten el cultivo, venta y consumo de mariguana recreativa, y en 25 se permite su uso medicinal. Con una población de casi 40 millones de habitantes y una economía equivalente a la sexta del mundo, California representa la cereza del pastel para el movimiento prolegalización de la mariguana.

Estimaciones de Arcview, una consultora que promueve inversiones y modelos de desarrollo empresarial para el cannabis, indican que la aprobación de la Propuesta 64 se traduciría en un mercado de hasta 6 mil millones de dólares en 2020 –una cantidad que representaría el doble del presupuesto solicitado por la DEA para 2016–. Sólo en el primer año de cannabis legal se generarían ingresos públicos por cerca de mil 400 millones de dólares.

“Son estimaciones conservadoras” dice John Geluardi, profesor de economía en Oaksterdarm, la universidad dedicada al cannabis en Oakland. “El mercado de California podría ser enorme. En realidad ya es enorme, pero es difícil medir el impacto porque todavía hay mucho que se mueve en el mercado negro”.

Geluardi, autor del libro Cannabiz: the explosive rise of the medical marijuana industry, asegura que los impuestos que podría recibir California como resultado de la legalización serían muy importantes para enfrentar las dificultades que tiene el estado para mantener las escuelas, las carreteras, los puentes y generar los empleos que demanda una creciente población.

La propuesta 64, también conocida como AUMA (Adult Use Marijuana Act) legalizaría la posesión de una onza (28 gramos) de mariguana, permitiría el cultivo personal de hasta seis plantas y despenalizaría la venta y posesión con intento de distribuir. Al mismo tiempo establecería impuestos estatales y locales para el cultivo y venta de cannabis en hierba, en flor, concentrados o productos manufacturados. Los negocios dedicados al cannabis tendrán que solicitar licencias y cumplir con regulaciones locales y estatales.

Detrás de la propuesta están poderosos grupos de cabildeo como el Marijuana Policy Project (NORML, la organización más antigua en pro del cannabis) y la Asociación Nacional de la Industria del Cannabis (NCIA). La iniciativa cuenta además con el respaldo absoluto del vicegobernador Gavin Newsom, quien está ya en campaña por la gubernatura del estado para 2018. Por si eso no bastara, también recibió el apoyo del multimillonario Sean Parker, cofundador de Napster y expresidente de Facebook.

Según cifras de la Secretaría de Estado de California, siete de los 22 millones de dólares recaudados para apoyar la iniciativa fueron aportados por Parker, lo que lo convirtió en el impulsor más prominente de la propuesta y, al mismo tiempo, en la principal razón detrás del rechazo o el escepticismo hacia la iniciativa.

Irónicamente los principales cuestionamientos a la Propuesta 64 no provienen de las madres de familia ni de grupos de ciudadanos preocupados por el efecto de la legalización del cannabis. El escepticismo mayor hacia la iniciativa proviene de grupos de consumidores y productores que han participado en el mercado medicinal de cannabis por más de 20 años, en particular aquellos asentados en el Triángulo Esmeralda, al norte del estado.

Esa zona, que abarca los condados de Humboldt, Mendocino y Trinity, es considerada la cuna de la industria de la mariguana en Estados Unidos y la principal productora de cannabis doméstico en el país. Cuando los electores de California aprobaron el uso de mariguana medicinal en 1996, los productores del Triángulo Mendocino tuvieron oportunidad de salir de la ilegalidad y vivieron un boom económico que aún continúa.

Sin embargo, a lo largo de esas dos décadas, las regulaciones para el cultivo y venta fueron prácticamente inexistentes, lo que dio pie a un enorme mercado negro que ha operado y crecido bajo un supuesto paraguas de legalidad. Con el ánimo de ordenar el mercado medicinal, la legislatura aprobó en 2015 una serie de regulaciones que entrarán en vigor hasta 2018.

Para algunos cultivadores, la Propuesta 64 derogará de facto esas regulaciones y desprotegerá a los pequeños productores. A largo plazo, dicen, favorecerá a consorcios multimillonarios.

“Desafortunadamente la Propuesta 64 es muy diferente a la ley actual en California, en particular en la forma en que son tratados los negocios pequeños”, dice Hezekiah Allen, director ejecutivo de la Asociación de Productores de California, que representa a unos 700 sembradores en 50 condados. “Nuestra preocupación es que los productores que hoy están en el negocio sean excluidos y orillados a permanecer en el mercado negro”.

Allen, quien viene de una familia de productores en el Triángulo Esmeralda, dice que su organización no tiene una postura oficial y unánime frente a la Propuesta 64: “No estamos promoviendo el ‘no’ a la propuesta, pero queremos que la gente la lea bien, porque el diablo está en los detalles”.

Por ejemplo, abunda, la ley actual permite que los productores puedan cultivar hasta un acre (4 mil metros cuadrados), pero la propuesta permitiría cultivos en áreas ilimitadas. Además de ello, la ley actual requiere que el negocio escoja un segmento del mercado; es decir, debe ser productor o manufacturar o vender. En contraste, la Propuesta 64 promovería negocios de integración vertical; es decir, alguien podría abarcar todo el proceso.

Plan de negocios

La Propuesta 64 establece dos nuevos impuestos: uno de 9.25 dólares por cada 28 gramos de flor y de 2.75 dólares por cada 28 gramos de hoja. El segundo impuesto será 15% sobre la venta al menudeo. Los gobiernos locales podrán imponer sus propias tasas.

“Esos tributos son regresivos y se aplicarán de manera pareja a todos los productores, sin importar su tamaño”, subraya Allen. “Muchos pequeños productores serán afectados”.

La Propuesta 64, además, establece un plazo de cinco años antes de otorgar licencias para cultivos en áreas ilimitadas. Este punto favorecerá la creación de monopolios similares a los del alcohol y el tabaco, señalan opositores.

“El proyecto es en realidad un plan de negocios para el cannabis”, denuncia Lauren Michaels, cabildera de la Asociación de Jefes de Policía de California. “Nosotros apoyamos las regulaciones estatales para el cannabis medicinal, pero la Propuesta 64 es más para abrir la puerta a la gran industria de la mariguana sin considerar asuntos de salud o seguridad pública.”

Una encuesta reciente del Instituto de Estudios Gubernamentales encontró que 60% de los electores californianos estarían a favor de la Propuesta 64. Sólo 31% dijo estar en contra y 9% respondió estar indeciso.

Los resultados de este sondeo respaldan una tendencia nacional que favorece la legalización de la yerba. De acuerdo con encuestas de Gallup, el apoyo a la legalización ha crecido de manera constante desde 1970. Actualmente más de 58% de la población estadunidense cree que el cannabis debe ser legal.

Aun con esas tendencias, el vicegobernador Newsom aseguró en una entrevista que no se puede dar por hecho que la Propuesta 64 pasará. Hace seis años, los electores de California rechazaron una iniciativa similar: “Nadie puede asumir que la iniciativa pasará, pero si pasa, tenemos que estar preparados para hacer las cosas bien”, dijo Newsom al Sacramento Bee.

Aunque es uno de sus principales impulsores, el vicegobernador también ha dicho que los californianos no quieren que la mariguana se convierta en la próxima fiebre verde –green rush.

“No estamos haciendo esto por las ganancias, o al menos eso no es lo más importante para mí. Para generar más recursos necesitas más consumo y yo no soy fan de incrementar el consumo. Tenemos que moderar algo de ese apetito capitalista”, asentó.

Newsom arguye que los beneficios de la legalización son variados; entre ellos, reducir la influencia de los cárteles de la droga, crear regulaciones fuertes para prevenir que los niños la consuman y mitigar los efectos dañinos que ha tenido la prohibición en las comunidades minoritarias. “La guerra contra las drogas no puede persistir sin la guerra contra la mariguana”.

Otros cuatro estados decidirán sobre la legalización de la mariguana recreativa en las elecciones próximas: Arizona, Massachussets, Maine y Nevada. Además, Florida, Arkansas y North Dakota pondrán a votación iniciativas sobre el uso de mariguana medicinal. Por el tamaño de su economía y su papel en la producción de cannabis, los resultados de California pueden desatar un efecto dominó en el resto del país y acelerar los procesos de legalización.

Aunque la Propuesta 64 sea aprobada, la mariguana seguirá siendo considerada una sustancia ilegal a escala federal. En agosto pasado la DEA dio a conocer que no modificaría el estatus legal de la mariguana, por lo que seguirá siendo combatida como una droga peligrosa. Eso significa que los negocios vivirán en un clima de incertidumbre tal y como sucede en Colorado, Oregon, Washington o Alaska, donde la mayoría de las instituciones financieras, bancarias o de seguros se rehúsa a brindar sus servicios por temor a una intervención federal. Si la Propuesta 64 es aprobada, California y el resto de los estados con mariguana legal serán considerados law-breakers: quebrantadores de la ley.

Eso no le quita el sueño al empresario de Boyle Heights. En los más de dos años que ha operado su dispensario medicinal ha aprendido a vivir y a lidiar con la incertidumbre y la falta de garantías de un mercado pobremente regulado.

“Esta es la única industria en la que he trabajado en la que quiero regulaciones del gobierno estatal”, dice el empresario. “Aunque no estoy totalmente convencido de la Propuesta 64 nos puede ayudar a meter orden a un mercado que hasta ahora ha sido confuso y caótico”.



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