Hay nueve países con armas nucleares en el mundo y casi todos ellos iniciaron programas intensivos de modernización nuclear en 2024. Esta es una de las principales conclusiones del Anuario 2025 del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), una evaluación anual del estado del armamento, el desarme y la seguridad internacional.
A mediados de la década de 1980, el número de cabezas nucleares, bombas y proyectiles en todo el mundo rondaba las 64.000 unidades. En la actualidad, se calcula que la cifra asciende a 12.241, pero todo indica que esta tendencia a la baja se revertirá.
“Lo más preocupante que vemos en los arsenales nucleares en este momento son los primeros signos de inversión de las cifras, que hasta ahora tendían a la reducción a largo plazo”, comenta a DW Dan Smith, director del SIPRI.
La IA y las tecnologías espaciales aumentan la amenaza de guerra nuclear
En su introducción al Anuario 2025 del SIPRI, Smith advierte sobre la perspectiva de una nueva carrera armamentística nuclear que conlleva “mucho más riesgo e incertidumbre” que la época de la Guerra Fría, en gran parte debido al auge de la inteligencia artificial (IA) y las nuevas tecnologías en los campos de las capacidades cibernéticas y los activos espaciales.
“La próxima carrera armamentística nuclear tendrá que ver tanto con la inteligencia artificial, el ciberespacio y el espacio exterior como con los misiles en los búnkeres o en los submarinos o las bombas en los aviones. Tendrá que ver tanto con el software como con el hardware”, afirma Smith.
Esto complica la cuestión de cómo controlar y supervisar las armas nucleares y los arsenales. La IA permite procesar una gran cantidad de información con extrema rapidez y, en teoría, esto debería ayudar a los responsables de la toma de decisiones a reaccionar con mayor celeridad. Sin embargo, un pequeño fallo técnico podría provocar un ataque nuclear.
“Creo que tiene que haber una línea roja con la que probablemente todos los líderes políticos y militares también estén de acuerdo: que la decisión sobre el lanzamiento nuclear no pueda ser tomada por la inteligencia artificial”, alerta Smith.


































